¿Cuándo Ir al Psicólogo?
Esta es una de las preguntas más frecuentes que me han hecho; es bien importante reconocer cuándo ha de solicitar ayuda profesional ya que muchas veces pasamos por alto indicadores claros de la necesidad de dicha ayuda.
Antes que nada hay que aclarar que ir al psicólogo NO es cosa de locos, ni de raros, ni de incapacidad de controlar nuestra propia vida; éstos son tabúes y mitos (si quieres saber más de esto pícale aquí y acá) que nos impiden solicitar la ayuda en el momento adecuado y es posible que un gran problema se pudiera haber evitado de no haberles hecho caso.
El psicólogo es un trabajador de la salud, un investigador, un coach, un apoyo y un maestro que te permite, por medio de las herramientas que te enseña, a lograr un cambio. También es importante tomar en cuenta que el psicólogo profesional sabe un poco de medicina, de neurofisiología, de administración, de investigación, etc. así pues, debes saber diferenciar un profesional de los que, autonombrándose psicólogos, buscan estafar a la gente.
¿Cómo sé que debo ir a terapia psicológica?
Antes de decidir ir a terapia psicológica debes tomar algunos puntos en cuenta
¿qué me hace querer ir? ¿hay algún problema en específico que me orille a tomar esta decisión?
¿cómo es que me siento? ¿cuáles son los objetivos que busco, aprender, hablar, apoyo o acompañamiento? ¿Estoy dispuest@ a comprometerme a lograr ese cambio?
Estas preguntas te las hará el terapeuta, también, la primera vez que lo veas, te sirven y nos sirven para conocer tus objetivos y establecer las metas a las que se busca llegar.
Si sientes algo como esto, es muy probable que necesites ayuda profesional:
- Sientes que eres una persona poco valiosa, poco inteligente e incluso has ll
egado a pensar que no pasaría nada si dejaras de existir. - Si sientes que la vida no tiene sentido tristeza, la falta de motivación te agobia y tienes pensamientos negativos la mayor parte del tiempo.
- La mayoría de las veces piensas lo negativo de tu pasado y futuro y crees que no mereces vivir el presente.
- Tienes la idea de que nada de lo malo que te sucede va a cambiar.
- Vives en estado constante de miedo, de salir a la calle, de viajar, de hablar en público, etc.
- Si la inseguridad te impide lograr tus metas y objetivos.
- Sientes que el estrés “te está acabando” tienes dolor de cuello y espalda, insomnio, problemas sexuales, gastritis, etc.
- Tienes la idea de que padeces enfermedades graves, o que a la menor provocación te enfermarás.
- Llevas a cabo actividades raras y las repites por que si las dejas de hacer te pones ansioso.
- Lloras incontroladamente y sin motivo aparente.
- Si te sientes “de nervios” y estás de mal humor la mayor parte del tiempo.
- Comienzas a tener conductas nocivas como comer en exceso, uso de drogas, alcohol o jugar sin poder parar.
- Tienes problemas al comunicarte con los demás, dices que sí a peticiones aún cuando no estás convencido de hacer lo que te piden.
- Ves el futuro como negativo y, por ende, la ansiedad te está impidiendo el desarrollo personal.
- Te encuentras enfrascado en una relación que ya no satisface tus necesidades, es violenta, te hace sentir menos o en la que estás “para no estar solo”.



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