Los psicólogos también somos humanos.
He tenido varios temas en mente q por angas o mangas no he desarrollado, pero uno de los más recurrentes es sobre la manera en que los otros nos ven como psicólogos.
Una típica conversación puede ir desde:
- Psicólogo X: Estoy triste desde q terminé con fulanit@
- Muggle Psicológico: ¿¿Pero cómo puedes estar triste?? Si tu eres pscólog@!! Esas cosas no te deberían afectar.
- Psicólogo X: o_O
Hasta:
- Psicóloga Y: ¿Qué crees? He tenido problemas con mi hija (de 16 años) por que anda muy rebelde y bajó mucho de calificaciones.
- Comadre Z: ¡¡Ay pero cómo!! Si tu eres psicólog@ ¡¡no deberías tener esos problemas con tus hijos!!
- Psicóloga Y: o_O
O el típico:
- Tu, como psicólogo, deberías saber…
En lo personal varias veces me han dicho ese tipo de cosas y me quedo muy consternada sobre la imagen que tienen sobre nosotros los psicólogos las personas ajenas a esta materia, es por eso que he decidido crear este post.
La Psicología es una profesión.
No por estudiar psicología, en cualquiera de sus ramas nos convertimos en robots perfectos “psicoanalistas”* ni nos hacen un coco-wash que deje de lado el aprendizaje, las creencias, las actitudes, etc.
Y así como no platicamos con nuestros amigos arquitectos sobre el grosor de las varillas que tiene el nuevo departamento de zutano, ni tampoco les exigimos que tengan una casa perfectamente diseñada y construida, tampoco los psicólogos queremos hablar todo el tiempo sobre los problemas de las personas y salvarlas de sus monstruos internos, ni vamos por el mundo “psicoanalizando”, calificando habilidades o revisando las necesidades de la gente. También tenemos y creamos juicios de valor y también nos encabronamos enojamos cuando el marido de alguna amiga le pone el cuerno o cuando el policía de tránsito nos pide “mordida.
Pues bien, sucede que la mayoría de las veces tratamos (con éxito) de no involucrar nuestras emociones con nuestra área laboral.
¿Es complicado separar lo nuestro de lo suyo?
Depende de la personalidad de cada quién, en lo personal no me sucede y cuando llega a suceder me doy cuenta de ello; sin embargo, durante la práctica clínica he visto estudiantes -sobre todo practicantes o aquellos que recién tratan pacientes en terapia- que involucran sus sentimientos al grado de dar al paciente las soluciones que al psicólogo le parece correcta o sesgando las muestras de una investigación de mercado o científica al redactar informes de manera subjetiva o bien, apoyando a cierto candidato a un trabajo
¿Cómo hacemos para separar?
Para los psicólogos es parte del entrenamiento, sobre todo para los clínicos que estamos en contacto más frecuente con emociones, creencias, sentimientos y personalidades que en algún momento pueden llegar a chocar con los nuestros.
Sin embargo es parte importante de la psicología, si nos encontramos en el ámbito de la investigación de mercados, la psicología del consumidor o el desarrollo de productos debemos entender que nosotros no somos el consumidor o bien, si somos parte del departamento de Recursos Humanos de alguna empresa no sólo tomar en cuenta al candidato que cubre mejor nuestras necesidades y no las que creemos de la empresa; debemos aprender bien a separar nuestra vida nuestra vida personal de lo laboral. ¡¡NO SOMOS LA MUESTRA!! Y menos la muestra que es 99.9% confiable.
¿Qué pasa si nos pasa?
Terapia… es importante que como parte del entrenamiento en psicología vayamos a terapia para conocer nuestras propias creencias irracionales y así no darles cabida en el ámbito laboral.
Así que pues, si acuden a terapia o con algún reclutador o bien, tienen algo que ver con algún psicólogo no crean q por ser psicólogo debe no tener problemas o que al estudiar psicología se van a resolver sus problemas mágicamente y llegarán al meollo de sus problemas existenciales; para esto último existe la terapia.



